Vivir en Estados Unidos

Vivir en Estados Unidos tiene grandísimas ventajas, aunque solo viviendo allí puedes percatarte que la moneda tiene dos caras. Mi familia cree que vivo dentro de los centros comerciales, mis amigos piensan que esto es una gran fiesta y mis conocidos …bueno mis conocidos solo existen, ven mis publicaciones en redes sociales y muchos de ellos me dan un “Me gusta” (el “Me gusta” enumera la población que aprueba estilos de vida, vestimenta, peso, preferencia política, religiosa y sexual, aplaudiendo o enjuiciado de acuerdo con sus experiencias, instrucción y dogma).

Muy contario a lo que se creen, la existencia del inmigrante en este país es peculiar, el racismo, la intolerancia, la prepotencia son solo un claro ejemplos de vivencias cotidianas. La adaptación es el aspecto primordial para la inclusión al nuevo país y al cambio drástico.

Es tan escaza y efímera la felicidad del expatriado que sus tradiciones y costumbres se argamasan junto a las nuevas. La resignación de vivir en un país ajeno comienza su transformación mental. Desde el momento que entrega su corazón al nuevo país, a una predilección, a un sueño, la recompensa de trabajo, esfuerzo y recompensa, la esperanza de ver crecer a tus hijos a salvo, es ahí cuando comienza  a  fluir, dejando que las cosas sigan su curso, aceptando que lo que la vida nos trae puede ser una maravillosa opción, transfiriendo a nuestras generaciones un compuesto de costumbres y tradiciones nuevas y folclóricas, revolviéndolo todo, reconociendo y consintiendo con el tiempo, transformándolo en una mezcla heterogénea.

Eventualmente con el acceso y aprobación de todo aquello nuevo y desconocido y la primera generación de hijos engendrados en tierra extrajera, se forma una particularidad hibrida de la personalidad latino-estadounidense, motivo de orgullo para muchos que resalta la identidad, crea por no perder el equilibrio, por no afiliarse al termino “rupturista”, por el sentimiento de no dejarlo todo atrás, hábitos, tradiciones y enseñanzas.

Se emigra por diferentes motivos y razones: de seguridad, de aspirar a una mejor “calidad de vida”, ambición, hambre, oposición política, incompatibilidad de caracteres o por simplemente un desequilibrio emocional.

Al final las cosas pueden resultar positivas o negativas dependiendo de la perspectiva de cada uno.

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